sábado, 8 de diciembre de 2007

Estampas castreñas


He de empezar diciendo que escribo esto en Puerto Montt, a donde he vuelto para ir a un concierto de Quilapayún (los jóvenes, que estudien), que están haciendo una gira por todo el país interpretando la Cantata de Santa María de Iquique, para conmemorar el centenario de aquellos ominosos hechos. La gira comenzó en Porvenir (Isla Grande de Tierra del Fuego) y acabará el 21 de diciembre (día del centenario) en la propia Iquique. El concierto, en el Gimnasio Municipal Lota, humilde, humildísimo y no lleno, aunque los del público estábamos entregados . Como invitados estaban Inti-Illimani (los jóvenes, que sigan estudando). Yo creía que iban a interpretar la cantata entre todos y a correr, pero ya, ya. Primero, casi una hora de Quilapayún solos; luego, casi una hora de Inti-Illimani solos, y unas cuantas canciones ("Córrele, córrele, córrela", por ejemplo) todos juntos. Luego, la cantata; luego, "El pueblo unido jamás será vencido", todos, pero todos. En fin, decir que fue emocionante es poco, pero no puedo decir más. Ha sido un regalo.

Castro, capital de la isla Grande de Chiloé, parece que finalmente aun (o, como preguntaba Jaime, me sumo a su duda ¿aún?) en la región de los Lagos (los chilenos no se aclaran de momento con sus nuevas regiones); 42º 28' S; 73º 45' W

Castro es una pequeña ciudad de alrededor de 30.000 habitantes, situada en el centro de esta isla que podría estar en Galicia, a no ser por bandurrias, tiuques y cholgas, entre otros.

Cuando llegué a la terminal del bus de "Cruz del Sur, su flota amiga de la X región" y busqué rápidamente un alojamiento en el que desprenderme de mi mochila, no sabía que estaba quedándome a dos cuadras de la calle principal de la ciudad, San Martín, calle que he tenido que recorrer repetidamente para casi todo: ir a la terminal municipal de buses, al supermercado "La Brújula", abierto hasta las 12 de la noche, proveedor de material para bocatas y desayunos (quequitos: una especie de mojicones con pasas), a la iglesia patrimonio de la humanidad, a los palafitos,....En esos recorridos por la calle San Martín, y por otras partes de Castro, he ido viendo cosas que quería contaros para que os podáis hacer una idea de como es esto (desde mi muy particular punto de vista; a cada uno le llaman la atención cosas distintas).

El ciego sentado en su taburetillo ya casi en la plaza de Armas. Tiene un aparato de música en el que suena música religioso-navideña, y agita una taza con monedas. Por la mañana, antes y después de comer y por la tarde (es decir, a las horas de entrar y salir de trabajar), le acompaña su madre que, además, le lleva el taburetillo a modo de escudo, con las patas por delante. El hippie que hace pulseras de artesanía. A veces le acompañan algunos amigos. Comparte la esquina (mejor dicho, alterna su uso) con media docena de perros, cinco de ellos bastante grandes.

El vendedor de recipientes de fresas en una carretilla. La vendedora de chucherías y cosas varias que se pone detrás de una reja (la mercancía está delante). El mendigo con muletas ¿Me podría dar alguna moneda?. El vendedor de pollitos amarillos, y alguno con partes negras. La vendedora de pescado en un par de cajas y con romana. La vendedora de guisantes y otras legumbres de su huerta. Los vendedores de CD piratas. La gente que va y viene a la compra. La gente que va y viene a y de sus trabajos. La gente que va y viene a y del terminal de buses. La gente que va y viene hablando por su celular. La gente que va y viene. La gente.

Los sacos de harina (en casi todos los supermercados que he conocido en Chile se venden sacos de 50 kilos de bastantes tipos de harina), los sacos de pienso. La escuela "Los Ciruelillos". La "Amasandería artesanal Teresita"; la carnicería con el dibujo de una vaca; al lado, el café restaurante "El pingüino", con el dibujo de un pingüino; al lado, la ferretería "El Águila", con el dibujo de un águila. Los perros: además de los 6 que se alternan con el hippie, en Castro, como en todas las ciudades de Chile, hay un sorprendente número de perros que viven en la calle sin dueño. También hay gatos.

La señora mirando por una grieta de la puerta para ver porqué no le abre la vecina a la que le trae un mandado. El humo, pero ¿qué queman, que huele así?. Los turistas, no muchos, pero algunos. "El unicornio azul" de Nines y Gonzalo. Mi "Don Miguel". La yerbería y bazar, las gasfiterías, los centros de llamados. La pintada que dice "Allende vive"

Macarena, la sobrina de Olegario Hernández, de Tortel (¿os acordáis?), que sueña con venir aquí. Nadia, de "El curanto", que sueña con irse de aquí. Eugenia, de León, que en uno o dos años se vendrá a soñar su historia de amor aquí. El chico del ciber, donde he pasado algunas horas, siempre con su mochililla y su gorro de lana largo con pompón -como el que tenía yo a su edad para ir a la sierra- y sus amigos: entre ellos tienen sus juegos de palabras que repiten continuamente entre grandes risas. "Póngase en el ordenador de siempre" "Hasta luego, chau chau". El joven informal, dueño del restaurante al que fui a cenar una noche, que cuando me preguntó si me había gustado el lomo vetado a las brasas y le dije que no, señalándole el plato vacío (ya lo sé, lo hago muchas veces), me miró estupefacto hasta que finalmente lo entendió y se fue riéndose a carcajadas, muy bueno, muy bueno. "Vaya risa más falsa, tío", pensé yo. "Eres un capullo, tío", pensó él.

Los carabineros en el coche de carabineros, sonando la sirena para pararse a hablar con un amigo. Los dos perros cojos que corren cojeando y ladrando detrás del coche de carabineros (y sólo detrás de él), que iba sonando la sirena para pararse a hablar con un amigo. Las puertas entreabiertas de las casas por las que apenas se llega a entrever algo de la intimidad que se esconde dentro.

El chaval que reparte pasquines de pobre redacción y tremenda oferta: "Atención Castro y sus alrededores, ya se encuentra Sra. Hilda, se pone a sus órdenes con 20 años de experiencia. Le ayuda a resolver sus problemas por muy difíciles que sean por medio de poderes espirituales....curo alcoholismo, impotencia sexual, alguna enfermedad desconocida. Todos mis trabajos son garantizados". Las iglesias evangélicas, bautistas, adventistas, de los santos de los últimos días, y demás. El oculista que viene de Santiago a pasar consulta y está anunciado en todos los buses, 6.000 pesos la consulta.

Las salmoneras. Los delfines entrando al fiordo al subir la marea, paseándose casi entre los palafitos. Los palafitos, claro, los palafitos, lo más típico de Castro; casitas de colores construidas encima de la zona de marea, con mucha fotogenia y, supongo, poco confort. Las bandurrias, las gaviotas, los churretes, los tiuques, los gorriones comunes (siempre presentes en todo el viaje), los zarapitos de pico recto (el 25% de la población mundial pasa aquí el invierno boreal; Jaramillo dixit), los jotes, y tantas especies más.

Los dos hermanos que van 3 días a la semana de Castro a Cucao, a la escuela (4 horas diarias de bus), porque se habrán mudado de casa. El viejo pescando en la Costanera con un sedal enrrollado en un trozo de tubería de PVC, gris. El taller de soldadura "El Mago", el restaurante "Ven a mí", que vende chicha envasada. El taller de confecciones "Anny Chile: exclusividades, ¡Artículos para despedida de soltera!" Paqueterías por doquier (¿qué son las paqueterías?). El hospedaje "Haga tuto aquí" (¿?). El local de la Federación de Comunidades Mapuche-Huillinque. El señor que, ya en el bus, se sube a ofrecer "Milo, cafecito, té de hierbas..."

Todo eso es Castro. Todo eso y mucho más; ese más que nunca llegaremos a conocer, como en realidad nos pasa hasta en nuestra propia ciudad, porque desde que se inventaron las paredes, las puertas y las casas privadas (mis antepasados Haida del Pacífico noroeste vivían en grandes casas comunales), sólo podemos aspirar a adivinar pequeños retazos de las vidas que discurren a nuestro lado.

Ya desde el continente, seguiremos informando.

6 comentarios:

Santiago dijo...

Si no llego tarde, recógeme una muestra de pasquines, de esos que anuncian la curación garantizada. Servirán para ilustrar, en charlas a los colegas que sigue vigente aquello que dijo el Papa: "Populus vult decipi, et decipiatur", y que en nuestras latitudes tecnológicas y "cultas" se traduce en las medicinas alternativas, o en remedios como uno que anuncia aquí en la radio el "Dr." Beltran (que el cielo confunda,)La Depuralina, que como intuirás, depura tu organismo de todas las toxinas que vas acumulando al cabo de los años... Te compraré un frasco para que expulses el salami.

Anónimo dijo...

Yo en Chile aluciné, malamente bien sea dicho, con los colgaos de las esquinas, con su estampita, su pancarta cutre o su virgencita, con sus admoniciones sobre Jesucristo, el Mal y la madre quenos parió. Mucho más frecuentes que en Argentina, donde no recuerdo ninguno - salvo las botello-ermitas, donde nunca ví a nadie. Casi todos con rasgos indios: Sífilis y Religión (Graham Parker).
J.

Anónimo dijo...

¡Que relato tan tierno!
De pájaros, me quedo con los "churretes". De gente...con todos.
Un abrazo.
Mariss

Guzman dijo...

Precioso. Me ha encantado. Y vaya suerte que tuviste con el concierto, fuiste a hablar con ellos al acabar? Hiciste fotos? Un beso grande

Anónimo dijo...

Querido Papá Noël, llegadas estas fechas tan señaladas esperamos con ilusión esa postal navideña con la que nos deleitas cada año, esperando que cambies el típico kayak por otro medio de locomoción acuática, dicese ferry, barca, lancha... admitimos, igualmente, microbus.
Aprovechamos la ocasión para solicitarte públicamente, un cursilo intensivo sobre aves porque "no pillamos ni una".
Dado tu gran interés y conocimiento por el mundo de las aves, hemos hecho el favor de reservarte dos cuadrículas para censar aves invernantes, diurnas, no marinas de la provincia de Segovia. Copmo puedes comprobar está "chupaó".
Las jornadas de campo incluyen mochila de 18 Kg, agua y por supuesto bocadillo de salame, todo ello a cargo de la organización.

Aunque no te lo creas, echamos de menos esas visitas semanales, con despistes incluidos.

Un beso y un abrazo fuerte

Tus monitores

Jorge dijo...

Querido Paco,
Rescato tus relatos despues de dias sin tiempo. Pronto compartiremos tambien las aventuras que traeras en tu mochila. Hasta pronto. Tu cuñado Jorge