miércoles, 10 de octubre de 2007

Nostalgia previa


El otro día fuimos a Valladolid a llevar a Guzmán al aeropuerto. Se ha ido a Inglaterra de nuevo, y no le volveremos a ver hasta que vuelva brevemente para navidades. A pesar de que lleva marchándose desde hace más de 7 años, siempre que se va me quedo tristón y nostálgico, un poco más viejo.

Además, al día siguiente se marchó Pablo también. Ha empezado la carrera en Madrid y ya lleva unas semanas instalado en casa de Marisa y Antonio. De momento, vuelve a casa todos los fines de semana, así que por ahora no hay demasiada sensación de pérdida.

La nostalgia se ve acrecentada, aunque parezca extraño, por la preparación del viaje. Me explicaré. Los primeros 15 días vamos a estar viajando cuatro personas: Ana y Santiago y Mabel y yo. Estaremos en Buenos Aires, Península Valdés y la zona del Parque Nacional de los Glaciares, con una incursión en el chileno Parque Nacional Torres del Paine.

Los siguientes 5 días nos quedamos solos Mabel y yo, y estaremos en el Parque Nacional Nahuel Huapi, en las cercanías de San Carlos de Bariloche. Desde allí, a Buenos Aires y despedida a Mabel que vuelve a casa. Hasta aquí está todo "controlado": vuelos pagados, alojamientos reservados y coches alquilados.

A partir de aquí empieza la parte solitaria del viaje -40 días- en la que directamente bajo a Ushuaia, en la isla de Tierra del Fuego. Sólo tengo reservado el alojamiento en un albergue de esa ciudad, y el trayecto en un barquito desde Puerto Williams -en la chilena isla de Navarino, al sur de Ushuaia al otro lado del canal Beagle- hasta Punta Arenas.

Desde ahí, la única preparación es la que podríamos denominar "preparación psicológica". Después de comprobar la inmensidad del sur chileno y las dificultades para desplazarse por allí, he optado por no organizar ni reservar nada y volver a la primitiva idea del viaje, que consistía en ir completamente a mi aire. Eso sí, estoy leyendo los Cuentos Completos de Don Francisco Coloane, mi chilote favorito, del que ya había leído hace unos años "El camino de la ballena".

'Cabo de Hornos', 'Golfo de Penas' y 'Tierra del Fuego' son las 3 colecciones que componen la antología. En ellas hay 2 temas sobresalientes: historias de marineros -enrolados en cúteres loberos, contrabandistas o pescadores- e historias de empleados de las inmensas haciendas fueguinas dedicadas a la cría de ganado.

Casi todas tienen un aire trágico, y todas tienen un protagonista principal, además de los protagonistas humanos o animales de turno: la naturaleza, habitualmente descrita como salvaje, solitaria, inhóspita. Ya se trate de los canales magallánicos, de la isla de Tierra del Fuego, o de los mares al sur de la isla de Chiloé, entre el golfo de Penas y el golfo Corcovado, la naturaleza no se compadece de los hombres, es inclemente. El tremendo clima del sur chileno, con vientos casi constantes y enormes precipitaciones, hace que los cuentos de Coloane tengan algo de épico y a la vez nostálgico.

Esa nostalgia es la que me está sirviendo de "preparación psicológica". A esa nostalgia es a la que se unió la del otro día en Valladolid. Y a esa naturaleza inclemente es a la que quiero asomarme, aunque sea por un periodo tan corto, y a la vez tan largo, como esos 40 días a solas.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Paco,
Mira si de esta inmensidad traes fotos gran formato para una expo o para mí.

Un abrazo, Jorge.

jafizard dijo...

Os seguiremos en este viaje apasionante y muchas gracias por darnos ejemplo de como hacer nuestros sueños realidad.
Cuidaros mucho a Mabel y Paco !!!

Esteban dijo...

Ushuaia, Navarino, Punta Arenas, Cordillera Darwin, bosques de Nothofagus... viaje al fin del mundo siguiendo “el camino de las ballenas” a través de la mirada del viajero nostálgico... la cosa promete.

Buen viaje, y aquí quedamos pendientes de este diario abierto en el ciberespacio.

Un abrazo y disfrutad.

Unknown dijo...

Aqui seguimos en tierras nubladas esperando impacientes noticias australes y dando apoyo cibernetico al viajero solitario.
Un abrazo y mucha suerte!

Unknown dijo...

Queridos amigos, temporalmente australes, me incorporo tarde a esta cita porque tras volver de Oviedo, no encontraba la contraseña para escribir. Yo no pude disfrutar de los calamares de Ca Pili, pero si disfruté en la bella Vetusta de unas fabes de muerte,de los culines de sidrina, de mis paseos solitarios por el casco viejo, reflexionando sobre lo que habia oido el dia anterior al pope de la bioética, Diego Gracia, bueno y confieso que tambien estuve de compras... ! Como te eché de menos Anita! Paco me apena lo que cuentas ( no cómo lo cuentas que no sabia yo que teníamos tan gran literato )sobre Buenos Aires, yo la recuerdo como una ciudad luminosa a pesar de ser otoño,limpia, sin mendigos,con grandes avenidas , bulliciosa pero no estruendosa,casi europea a la par que tanguera, con la Casa rosada y la Plaza libre de policia y llena de reivindicaciones. Claro que esto fue antes de la crisis !! Que pena de ciudades y qué hartura de malos políticos !! En fin, ¿ y como están y que opinan el resto de los intrépidos viajeros? Nosotros os echamos de menos y a ti Paco ya sabia yo que si te pierdes no hay que buscarte en una gran urbe, sino en un bareto segoviano comiendo ricas croquetas.. Que disfruteis mucho. Os quiero. Lucia